Tras una reunión entre las autoridades de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y el ministro del Interior, Carlos Negro, la gremial ruralista transmitió una visión de cautela frente al panorama de inseguridad en el campo. Si bien ambas partes coinciden en que no existe un desborde total, la ARU advirtió que la presión delictiva es tangible y que los productores perciben un deterioro en la convivencia rural.
Uno de los datos centrales puestos sobre la mesa por el Ministerio fue la frecuencia de los copamientos. Según las cifras oficiales, en los últimos cinco años se han registrado entre 20 y 25 copamientos anuales.
Desde la cartera, Negro señaló que estos números indican una situación «relativamente controlada» y que no representan un escenario de descontrol. No obstante, el presidente de la ARU, Patricio Ferber, fue enfático en que, si bien se reconoce la estadística, el objetivo debe ser la «tasa cero».
Donde sí se registra una mayor preocupación es en los delitos de menor escala pero de alta frecuencia, que afectan la operativa diaria de los establecimientos:
- Abigeato: Se reporta un incremento en el robo de ganado.
- Robos en general: Aumento de ingresos a galpones y sustracción de maquinaria o herramientas.
- Presión delictiva: Ferber destacó que existe una «presión mayor» de la delincuencia que los productores perciben claramente en el territorio.
La reunión dejó en evidencia una brecha entre la lectura estadística del Ministerio y la sensación térmica del sector productivo. Mientras que para Carlos Negro la situación no se ha desbordado, para la ARU se está «lejos de la situación ideal».
Aunque el diálogo se desarrolló en buenos términos, la gremial mantuvo su postura de alerta, insistiendo en que la presencia de la delincuencia en las zonas rurales requiere estrategias más efectivas para revertir la tendencia actual.