Lo que parecía ser el cierre definitivo de 25 años de negociaciones ha vuelto a entrar en terreno de incertidumbre. Este miércoles, el Parlamento Europeo aprobó una resolución para frenar la ratificación del acuerdo de libre comercio con el Mercosur, enviando el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que dictamine si es compatible con los tratados de la Unión.
En una sesión tensa en Estrasburgo, los legisladores europeos votaron con un margen estrecho: 334 votos a favor de la paralización frente a 324 en contra. Esta decisión responde a las crecientes dudas legales sobre el mecanismo de resolución de disputas del acuerdo y su impacto en las normativas ambientales y de salud de la UE.
La firma del pasado 17 de enero en Paraguay simbolizó un compromiso político de alto nivel, pero este nuevo escollo judicial implica consecuencias inmediatas:
- Suspensión del voto de ratificación: El Parlamento Europeo no podrá votar para aprobar formalmente el pacto hasta que el TJUE emita su opinión, un proceso que suele tardar entre 18 y 24 meses.
- Incertidumbre sobre la aplicación provisional: Aunque la Comisión Europea tiene la potestad de intentar aplicar el acuerdo de forma provisional, el rechazo de la Eurocámara genera un clima de inseguridad jurídica que podría disuadir a los operadores comerciales.
- Presión del sector agrícola: La medida fue recibida con aplausos por grupos de agricultores europeos que se manifestaban en las afueras del Parlamento, temiendo que la entrada masiva de productos suramericanos perjudique sus estándares de producción.
Mientras que sectores críticos en Europa celebran la medida como una victoria para la protección de estándares ambientales, desde el bloque suramericano y sectores industriales europeos como BusinessEurope han expresado su «conmoción» por lo que consideran una falta de responsabilidad geopolítica que costará miles de millones en exportaciones perdidas.
Por su parte, líderes como el canciller alemán Friedrich Merz lamentaron el retraso, asegurando que la UE está fallando en reconocer la necesidad de alianzas estratégicas en el actual contexto global.