La convocatoria en Gaetán, Lavalleja
Tras ocho años de existencia, el movimiento establece que el tiempo de los diagnósticos se terminó. La conclusión principal es que Uruguay no necesita más descripciones de sus problemas, sino resoluciones políticas concretas. Ya no basta con saber que «las cosas están mal»; el enfoque actual es identificar y eliminar los frenos que impiden el desarrollo.
El movimiento identifica la pérdida sistemática de competitividad como el obstáculo central para el país. Se concluye que:
- Uruguay mantiene una estructura de costos que lo vuelve inviable para la inversión y el costo de vida diario.
- Sin atacar este problema de raíz, cualquier esfuerzo productivo se ve neutralizado por la carga país.
Se subraya una desconexión entre la gestión política y las necesidades reales del sector productivo. El movimiento concluye que las medidas tomadas hasta ahora están alejadas de soluciones sostenibles, siendo a menudo parches que no resuelven la viabilidad del «Uruguay del trabajo» a largo plazo.
A pesar del paso del tiempo, la proclama reafirma la vigencia de Un Solo Uruguay. La movilización en Lavalleja demuestra que:
- El movimiento se sostiene de forma orgánica y ciudadana.
- Existe un compromiso inquebrantable de los productores y ciudadanos del interior que, lejos de rendirse, exigen cambios urgentes para garantizar su supervivencia económica.