Con las primeras máquinas ingresando a los lotes en el este del país, el departamento de Alto Paraná dio inicio formal a la campaña de siembra de soja. El arranque se da en un escenario técnico propicio en materia de suelo y humedad, pero atravesado por una fuerte presión de costos operativos, donde los fletes de transporte por tonelada y la falta de mecanismos de certeza financiera marcan la agenda del productor.
En diálogo exclusivo, Robson Alfonso, presidente de la Asociación de Productores Agrícolas de San Francisco (APAS) de Alto Paraná, analizó los retos del sector y la necesidad técnica imperiosa de elevar los techos productivos por encima de los 4.000 kilogramos por hectárea para defender la rentabilidad de las explotaciones.
Si bien la disponibilidad de insumos y el perfil de humedad acompañan las primeras labores en la zona este, la estructura de costos muestra rigideces complejas:
El valor del transporte por tonelada se ha consolidado como uno de los rubros de mayor impacto directo en la planilla del agricultor, reduciendo el margen neto en finca antes de la cosecha.
La escasez de herramientas eficientes de cobertura de precios y certeza comercial expone de lleno a las empresas agrícolas a la volatilidad de los mercados internacionales.
