El sector agrícola enfrenta un momento clave en cuanto al manejo de sus recursos sanitarios. Las condiciones climáticas y la evolución de las últimas campañas han configurado un escenario complejo que mantiene en alerta a los productores de la región. Frente a este panorama, Pablo Domínguez, referente técnico de Cibeles Agro, hizo hincapié en la urgencia de adoptar un enfoque riguroso de gestión preventiva para evitar mermas irreversibles en la producción.
Según explicó el especialista, el riesgo actual no responde a un factor aislado, sino a una combinación de variables que generan una «ventana de riesgo múltiple». La alternancia de humedad y variables térmicas ha acelerado la multiplicación tanto de patógenos como de insectos y malezas de difícil control.
Desde la perspectiva técnica de Cibeles Agro, Domínguez detalló cuáles son las tres áreas críticas que los productores deben vigilar de cerca en los lotes:
- Enfermedades fúngicas: Los hongos oportunistas, favorecidos por el estrés de los cultivos o los excesos hídricos, muestran una rápida progresión desde el estrato inferior hacia las hojas superiores, compromidiendo el área foliar activa.
- Plagas insectiles complejas: Poblaciones de insectos como isocas y trips exigen un seguimiento estricto para evitar problemas de tolerancia o resistencia ante malas elecciones o falta de rotación de principios activos.
- Malezas resistentes: Su presencia en los estadíos iniciales genera una competencia directa por agua y nutrientes, debilitando a la planta y dejándola sumamente vulnerable ante cualquier ataque sanitario posterior.