La Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) alertó sobre el impacto de la caída de precios internacionales y la falta de acuerdo con el sindicato tras diez meses de negociaciones. Advierten que la competitividad del sector está «desafiada».
La industria láctea atraviesa un escenario de alta complejidad técnica y financiera que pone en riesgo la continuidad de diversos actores de la cadena. Según un reciente informe de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU), el sector enfrenta una caída de precios del 25% en el último semestre, una cifra que el aumento de la producción y las exportaciones no ha logrado compensar.
El panorama actual está marcado por una combinación de factores climáticos adversos y condiciones de mercado desfavorables. La gremial empresaria destacó que esta situación ya ha provocado que varios productores abandonen la actividad y que empresas industriales deban proceder al cierre de plantas o reestructuraciones profundas para mantener la operatividad.
A este frente interno se suman desafíos comerciales externos, como las dificultades en el comercio con Brasil, el aumento de productos importados y la incertidumbre ante el inminente acuerdo con la Unión Europea.
En el ámbito laboral, la tensión se mantiene elevada tras diez meses sin avances significativos en los Consejos de Salarios. La CILU manifestó su preocupación por las reiteradas medidas de fuerza de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), señalando que la falta de «paz laboral» impide un desarrollo productivo del sector.