Conflicto en Medio Oriente encarece la cosecha y amenaza la próxima campaña

Mientras los precios de los granos (commodities) se mantienen estables o con subas mínimas (4% en maíz y 0% en soja), los costos de producción se disparan, reduciendo drásticamente la rentabilidad del productor en plena cosecha.

Al tiempo que el recrudecimiento de las tensiones en el Estrecho de Ormuz —punto de paso del 25% del crudo mundial— ha generado un «efecto dominó». Con el barril de petróleo registrando alzas de hasta el 50%, el sector agropecuario enfrenta un incremento crítico en sus dos insumos estratégicos: combustible y fertilizantes.

El aumento del precio internacional tuvo un correlato inmediato en los surtidores de los países de la región y este incremento ocurre en el momento de mayor demanda: la cosecha gruesa (soja y maíz).

El combustible representa un tercio del costo del transporte y se dieron subas de entre el 6% y 7% en los fletes agrícolas.

En cultivos como maíz y trigo, el flete ya representa entre el 20% y 22% del valor final del producto.

La urea, esencial para el trigo y el maíz, registró un salto del 42% a nivel local, alcanzando los 750 USD por tonelada.

Aunque Argentina produce urea (Profertil), el 35% de las importaciones provienen del Golfo Pérsico y Egipto, zonas directamente afectadas por el conflicto.

El aumento responde a la suba del gas natural (insumo base de la urea) y a las restricciones logísticas globales.

Si el conflicto se prolonga, la preocupación se trasladará a la siembra de la campaña de invierno, donde las estimaciones para el trigo son preocupantes ya que producir una hectárea de trigo costará unos 58 USD adicionales.

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