En lo que se ha definido como un reinicio histórico de la política alimentaria en Estados Unidos, la administración de Donald Trump presentó una nueva estrategia nacional que busca transformar la dieta de los norteamericanos. El eje central: volver a lo natural y fortalecer la producción local.
La nueva normativa marca un distanciamiento drástico de las dietas industriales. Los puntos clave de la iniciativa incluyen:
- Fomento de proteínas y lácteos: Se recomienda aumentar el consumo de carne, huevos y productos lácteos.
- Alimentos de «verdad»: Prioridad absoluta a frutas, verduras, grasas saludables y cereales integrales.
- Combate a lo procesado: Se desalienta activamente el consumo de alimentos altamente procesados, señalados como responsables de la actual crisis sanitaria.
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., fue tajante durante la presentación al declarar que el país enfrenta una «emergencia sanitaria nacional». Según Kennedy, el aumento de enfermedades crónicas está directamente vinculado a las dietas modernas, y la solución radica en recuperar la soberanía alimentaria con productos mínimamente intervenidos.
«Esta medida promueve los alimentos de verdad. Debemos enfrentar las enfermedades vinculadas a las dietas con honestidad y ciencia», afirmó Kennedy.
Por su parte, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, destacó que este plan no solo beneficia la salud, sino también la economía rural. El objetivo es colocar a los productores locales en el centro de la cadena de suministro.
- Apoyo al productor: Reajuste del sistema para favorecer a agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses.
- El campo como solución: Rollins aseguró que los trabajadores de la tierra son «la vanguardia de la solución» para llevar más proteínas y grasas saludables a las mesas de las familias.