Tras años de ausencia debido a complicaciones sanitarias que casi provocan su desaparición, el girasol consolida su regreso al campo uruguayo. En la presente zafra, el cultivo abarca 25.000 hectáreas en todo el territorio nacional, una expansión impulsada por los sólidos resultados económicos de los últimos seis años.
La cooperativa Copagran lidera este renacimiento, concentrando más del 50% de la superficie sembrada. Según explicó su presidente, Juan Manuel García, el éxito actual no solo es financiero; la incorporación del girasol a la rotación de tierras permite diversificar riesgos y mercados, además de aportar beneficios ambientales clave para la sostenibilidad del suelo.
Aunque hoy el destino exclusivo de la producción es abastecer a la industria nacional, el horizonte comienza a expandirse. García señaló que, de mantenerse este crecimiento sostenido en el volumen de cosecha, el sector estará en condiciones de abrirse al mercado exportador.
En este sentido, el titular de Copagran destacó la comunicación fluida con el Gobierno, un vínculo que consideran fundamental para explorar nuevas alternativas comerciales y derribar barreras para colocar el grano uruguayo en el mundo.