El Gobierno y Campo Unido coordinan acciones ante déficit hídrico

En una reunión clave entre las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), las gremiales de Campo Unido y la presidenta de INUMET, se analizó el impacto de la falta de lluvias en el sector productivo. El Gobierno reconoció que el Fondo Agropecuario de Emergencia está comprometido hasta 2027 y trabaja en un protocolo de respuesta inmediata.

Ante la persistente escasez de precipitaciones, el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, junto a los subsecretarios Matías Carámbula y Cecilia Riera, recibieron a los representantes de las gremiales que integran Campo Unido (ACA, ANPL, ARU, CAF, CNFR y FR) para trazar una hoja de ruta frente a la crisis hídrica que afecta, principalmente, al sur y sureste del país.

El ministro Fratti subrayó que el problema central hoy es la disponibilidad de agua para riego y consumo humano, situándolo por encima de la preocupación por la alimentación animal. Un punto crítico revelado en el encuentro fue la situación del Fondo Agropecuario de Emergencia (FAE), el cual se encuentra financieramente comprometido hasta el año 2027.

«No es que no haya dinero para la emergencia, sino que los recursos no están hoy en el MGAP y debemos solicitarlos al Ministerio de Economía (MEF)», aclaró Fratti. Asimismo, el jerarca admitió la urgencia de implementar un protocolo de actuación para emergencias que aún no ha podido ser operativizado, pero que se espera esté listo este año.

Las instituciones productivas coincidieron en la gravedad de la situación, aunque con matices por sector:

  • CNFR: Solicitó la declaración inmediata de emergencia agropecuaria para activar la coordinación con el Ejército y las Intendencias, además de créditos blandos y apoyos no reembolsables para productores familiares vulnerables.
  • ACA: Reportó una caída del 10% en el área de siembra de arroz debido a niveles históricamente bajos en la Laguna Merín.
  • Federación Rural: Cuestionó la demora en la declaración de emergencia, señalando que los datos de INUMET e INIA son suficientes para actuar.
  • ANPL y CAF: Advirtieron que, si bien la sequía en la cuenca lechera es más reciente que la de 2022-23, la tendencia de los últimos 10 años es preocupante. Insistieron en soluciones estructurales como represas multiprediales y mejor coordinación institucional.
  • ARU: Puso el foco en la necesidad de rever los vencimientos del BPS, que compiten directamente con las inversiones necesarias para el destete.

Aunque aún no se han concretado medidas específicas, el MGAP evalúa un paquete que incluye:

  1. Corrimiento de vencimientos: Especialmente con el BPS y el BROU, con definiciones previstas para después del 15 de enero.
  2. Focalización: Matías Carámbula explicó que se aplicarán criterios diferenciados por rubro y región (a nivel de sección policial) para optimizar los recursos según la «espalda» de cada productor.
  3. Agenda 2026: En marzo se convocará a las gremiales para diseñar una política de Estado sobre el agua a mediano y largo plazo.

La presidenta de INUMET, Madeleine Renom, aportó una perspectiva climática desafiante. Confirmó que el déficit hídrico en el sur persiste desde mayo de 2025. Aunque se transita una «Niña débil», se prevé una transición hacia El Niño recién para junio o julio de 2026.

Para el corto plazo (enero-marzo 2026), se esperan lluvias eventuales de entre 70 y 80 mm hacia mediados de enero, pero seguidas de un nuevo periodo seco a partir del 20 de enero, manteniendo la incertidumbre y el riesgo para la zona sur del Río Negro.

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