El impacto irreversible de las lluvias tardías

Andrés Contatore, director de Cuatro Hojas

El escenario para la soja en Uruguay ha dado un giro determinante en las últimas semanas. Aunque las precipitaciones finalmente se hicieron presentes en gran parte del territorio, su llegada tardía ha forzado un ajuste a la baja en las expectativas de rendimiento. Según el análisis de Andrés Contatore, director de Cuatro Hojas, la falta de agua en el momento crítico ha dejado huellas que el alivio hídrico actual ya no puede borrar.

Para Contatore, el nudo del problema no es solo la cantidad de milímetros, sino el momento fenológico del cultivo. La soja de primera atravesó sus etapas más sensibles (R3 a R5, definición de vainas y llenado de grano) bajo un severo estrés hídrico y térmico.

  • Pérdida de estructuras: La planta, al no encontrar humedad suficiente, abortó flores y vainas para sobrevivir.
  • Techo de rendimiento: «Las lluvias de febrero son un bálsamo para el llenado de los granos que quedaron, pero no pueden devolvernos las vainas que la planta ya descartó», explica el analista.
  • Heterogeneidad de suelos: El informe de Cuatro Hojas destaca que los campos con menor aptitud agrícola o suelos más «someros» son los que muestran las caídas más drásticas, con plantas que cerraron su ciclo anticipadamente.
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