Las precipitaciones de los últimos días (con registros estimados entre 60 y 90 mm en zonas clave de Soriano, Río Negro y Paysandú) llegaron como un bálsamo para el suelo, pero con un sabor agridulce para los productores.
- Soja de primera: Para la gran mayoría, el agua llegó cuando el ciclo ya estaba cerrado. Los rendimientos se estiman en el entorno de los 1.200 kg/ha, lejos del potencial esperado, pero por encima de la catástrofe de años anteriores.
- Soja de segunda y Maíz: Aquí el impacto fue más heterogéneo. Algunos cultivos que todavía estaban llenando grano lograron capturar algo de humedad, pero el daño por el déficit hídrico previo ya estaba hecho.
Con los perfiles de suelo recuperando humedad, la mira se puso inmediatamente en la siembra de invierno, aunque bajo un nuevo análisis de costos y beneficios:
- El Trigo y la Cebada en la mira: El «rendimiento de equilibrio» ha subido. Según analistas, hoy se necesitan cerca de 4.100 a 4.300 kg/ha solo para cubrir los costos fijos y variables (fertilizantes, semillas y logística). Con precios que rondan los US$ 220-235, el margen de error es mínimo.