La introducción no autorizada de productos de origen animal o vegetal representa una de las mayores amenazas para la bioseguridad nacional. Lo que parece un simple ingreso de alimentos puede transformarse en un riesgo sanitario severo, comprometiendo no solo la salud pública, sino también el motor económico del país.
Uruguay se ha consolidado en los mercados internacionales como un productor de alimentos confiable y seguro. Sin embargo, el ingreso de plagas o enfermedades a través de las fronteras pone en jaque esta reputación.
Para mitigar estos riesgos, la Gerencia de Barreras Sanitarias, dependiente de la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria (Digebia) del MGAP, lidera la vigilancia en el territorio. Sus principales funciones incluyen:
- Control exhaustivo: Inspección de equipajes y cargas en todos los pasos de frontera (terrestres, marítimos y aéreos).
- Detección de riesgos: Identificación de productos que puedan portar patógenos o plagas inexistentes en el país.
- Preservación del estatus: Garantizar que las normativas internacionales de bioseguridad se cumplan estrictamente para proteger el patrimonio productivo.