El director de la firma Romualdo & Cía., Joaquín Falcón, destacó que la combinación de lluvias estratégicas y una creciente demanda por parte de la industria frigorífica están actuando como motores de dinamismo para el mercado de haciendas.
El mercado ganadero atraviesa un momento de clara aceleración. Al buen ánimo que dejó el reciente remate de Plaza Rural, se suman ahora factores fundamentales que, según los operadores, aseguran un horizonte de firmeza para los próximos meses: el estado de los campos y la necesidad de la industria.
Para Joaquín Falcón, director de Romualdo & Cía., las precipitaciones han sido un punto de inflexión. Al recomponerse la disponibilidad forrajera, el productor recupera la capacidad de manejo y no se ve obligado a vender de forma apresurada. «Las lluvias le han dado un espaldarazo al sector, permitiendo que el productor trabaje con otra tranquilidad y que el ganado gane kilos en el campo», señaló el consignatario.
Este escenario reduce la oferta de presión y obliga a la industria a proponer valores más competitivos para hacerse de los lotes. El otro gran pilar de este impulso es la creciente demanda industrial. Con los mercados internacionales demandando proteína roja y una faena que busca mantener niveles de actividad elevados, las plantas frigoríficas muestran una avidez que no se veía en meses anteriores.