Una aparente falta de comunicación interna en el Poder Ejecutivo uruguayo quedó al descubierto tras conocerse públicamente, a través del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, una decisión clave sobre uno de los principales activos comerciales de Uruguay: la cuota de 324.000 toneladas de carne bovina asignada por China para el año 2026.
Horas después de las declaraciones del mandatario brasileño, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Alfredo Fratti, aseguró públicamente que no estaba enterado de la situación, evidenciando un fuerte cortocircuito informativo dentro del gabinete.
El episodio gira en torno a la posibilidad de que Uruguay ceda una parte de su volumen de carne no utilizado a sus socios de la región. Al respecto, la vicecanciller Valeria Csukasi confirmó que el país recibió consultas formales para evaluar su disposición a permitir que el excedente sea aprovechado por terceros. Según detalló la diplomática, Australia fue el primer país en consultar a Uruguay, seguido posteriormente por Brasil, interesado también en captar el tonelaje sobrante.