El 29 de mayo, la cadena cárnica uruguaya celebra el Día de la Carne, una fecha para homenajear a todos los hombres y mujeres que, con su trabajo diario, impulsan este rubro fundamental, y para reconocer un sector que está profundamente entrelazado con nuestro origen como país.
La producción cárnica es mucho más que tradición; es el gran dinamizador de la economía uruguaya. Su relevancia se traduce en cifras contundentes que demuestran su efecto multiplicador y su rol clave en la distribución de la riqueza en todo el territorio nacional:
- Pilar del empleo: Ocupa al 10 % de la población activa del país y representa el 50 % de la mano de obra agroindustrial nacional.
- Peso en la economía: Aporta el 10 % del PBI nacional.
- Sello exportador: Se consolida firmemente como el principal bien exportable de Uruguay.
Hoy en día, la producción de carne en Uruguay alcanza niveles de sofisticación logística y comercial de vanguardia. El gran desafío y fortaleza del sector radica en la capacidad de descomponer un único animal en múltiples productos, adaptándose a destinos, usos culinarios, valores y exigencias drásticamente diferentes.
Con presencia en más de 56 países, la exportación uruguaya no es simplemente un envío de volumen; es una lectura fina de los mercados globales y una valorización precisa de cada parte del animal.
Este año la celebración tiene un brillo especial. Hace un siglo y medio, en 1876, comenzó a gestarse un hito que revolucionaría la historia del sector cárnico mundial y local.
En una época donde la conservación de alimentos perecederos era un desafío técnico monumental, el ingeniero francés Charles Tellier desarrolló un innovador sistema de refrigeración. Esta tecnología cobró vida gracias a la visión y alianza con los uruguayos Francisco Lecocq y Federico Nin Reyes, quienes lograron instalar este sistema a bordo del buque “Le Frigorifique”.