Los mercados internacionales de granos registraron una fuerte tendencia al alza, con los cereales liderando las subas en las principales bolsas de comercio globales. El repunte responde a una combinación de factores geopolíticos y climáticos que han encendido las alarmas sobre la oferta mundial.
El recrudecimiento de los conflictos bélicos en zonas clave para la producción y exportación agropecuaria ha vuelto a tensionar la logística y el comercio global. A estas tensiones se suman los severos problemas climáticos que afectan tanto a Europa como a Estados Unidos, donde condiciones meteorológicas adversas han comprometido el estado de los cultivos de invierno y amenazan el desarrollo de las cosechas de primavera.
La incertidumbre sobre el volumen final de la producción en estas potencias agrícolas ha empujado a los fondos de inversión a tomar posiciones compradoras, inyectando volatilidad y un marcado impulso alcista a las cotizaciones del trigo y el maíz.