Más volumen, menor cantidad de productores y un fuerte apretón en los márgenes por los altos costos

El sector lechero atraviesa un profundo proceso de transformación estructural. Con un crecimiento interanual en la remisión de leche que ronda el 15%, la actividad opera bajo una paradoja compleja: se produce más leche y con mayor eficiencia, pero con un número cada vez menor de tamberos que enfrentan costos crecientes y precios estancados.

La tendencia histórica a la reducción en la cantidad de unidades productivas se ha profundizado en el último período. Los tambos más pequeños, afectados por la falta de escala y el encarecimiento operativo, continúan cerrando sus puertas.

Sin embargo, este retroceso en el número de actores no se traduce en una caída del volumen general. Por el contrario, los establecimientos que logran mantenerse en pie apuestan fuertemente a la tecnificación, la gestión eficiente y el aumento de la escala, logrando amortiguar las bajas y disparando la productividad total por animal.

A pesar del menor parque de tambos activos, los volúmenes de leche remitida a la industria muestran un salto notable, con repuntes interanuales que tocan el techo del 15% en diversos períodos. Este incremento no solo se refleja en una mayor cantidad de litros en los tanques, sino también en una mejora sostenida en los sólidos útiles (grasa y proteína), un factor clave que optimiza el rendimiento industrial para la elaboración de quesos, leches en polvo y otros derivados con destino tanto al mercado interno como a la exportación.

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