Especial para www.agromedios.com,
escribe Francisco Ferrer
La semana de los mercados agrícola y energéticos ha estado marcada por una fuerte volatilidad, donde el sector agroindustrial intentó asimilar las nuevas proyecciones de siembra en EE. UU., mientras los mercados globales reaccionaban con nerviosismo ante la escalada del conflicto en Medio Oriente.
En un momento atípico por el receso de Pascuas, el mercado de Chicago mostró una tendencia alcista para la soja y los cereales. El motor principal fue el informe trimestral del USDA para la campaña 2026/27:
El USDA proyectó un área de siembra de 34,28 millones de hectáreas (+4,3%). Aunque representa un crecimiento, la cifra se situó por debajo del 5,3% que anticipaba el mercado, disparando las compras por cobertura.
Mientras que en Chicago, la oleaginosa repuntó US$ 4,59, negociándose a un precio de referencia de US$ 430,27 por tonelada (contrato mayo).
El analista argentino, Eugenio Irazuegui (Zeni) destacó que la estabilidad inicial de la rueda se quebró abruptamente tras las cifras oficiales, las cuales impactaron de forma alcista inmediata debido al ajuste en la intención de área en EE. UU.
Por otro lado, el panorama energético volvió a tensionarse drásticamente, ya que el presidente de EE. UU., Donald Trump, señaló que los ataques contra Irán se intensificarán, marcando un giro hacia un conflicto más prolongado.
El crudo reaccionó de inmediato y el Brent superó los US$ 110 por barril (un salto del 7%), mientras que el WTI avanzó un 8,4%, ubicándose por encima de los US$ 108.
El foco permanece en el Estrecho de Ormuz, punto crítico por donde transita el 20% del petróleo mundial. La falta de señales de una reapertura fluida refuerza el riesgo sobre la oferta global.
El cambio de expectativas golpeó la confianza de los inversores, provocando un repliegue en las bolsas en Asia con caídas de hasta 4,7% en Corea del Sur y 2,4% en Japón.