La Sociedad de Productores Forestales (SPF) presentó su balance y perspectivas para el sector, mostrando un escenario de claroscuros. Por un lado, la consolidación de la capacidad industrial del país está empujando los volúmenes de exportación de celulosa y otros productos del rubro a niveles históricos; por el otro, la coyuntura de los mercados internacionales y ciertas regulaciones locales amenazan con frenar el ritmo de crecimiento.
Según el informe de la gremial, las plantas de celulosa y las industrias de transformación mecánica están operando a pleno rendimiento, lo que garantizará un flujo de exportaciones robusto durante los próximos meses. Sin embargo, este incremento en las toneladas embarcadas no se reflejará de la misma manera en la balanza comercial debido a una persistente baja en los precios internacionales de los principales commodities forestales.
Esta brecha entre volumen y valor enciende luces amarillas en la rentabilidad de las empresas, que deben absorber costos operativos estables o al alza con menores ingresos por unidad vendida.
El punto más crítico del pronunciamiento de la SPF radica en las advertencias sobre el futuro de la actividad. La gremial señaló con preocupación la existencia de limitantes de orden ambiental y normativo que están condicionando la expansión del área forestada.
A entender de los productores, algunas de las regulaciones vigentes y los criterios de ordenamiento territorial actuales exceden los parámetros técnicos estrictamente necesarios, generando un cuello de botella que impide incorporar nuevas tierras a la producción.