Soja: desafíos y estrategias frente a la arañuela

La actual campaña agrícola en la zona de Dolores atraviesa un momento bisagra definido por el clima. En una reciente entrevista conducida por el periodista Leonardo Bolla, el técnico local Fabian Bertón brindó un panorama detallado sobre el estado de las chacras y alertó sobre la creciente amenaza de la arañuela roja (Tetranychus urticae), una plaga que prospera en condiciones de sequía.

Bertón, si bien los cultivos han mostrado una resiliencia notable, el estrés hídrico de las últimas semanas ha comenzado a pasar factura. Las altas temperaturas, combinadas con la baja humedad relativa, han creado el «caldo de cultivo» perfecto para la dispersión de plagas que suelen ser secundarias, pero que en veranos secos toman protagonismo.

La arañuela es una plaga silenciosa pero devastadora. Al alimentarse raspando el tejido foliar y succionando la savia, reduce drásticamente la capacidad fotosintética de la planta.

  • Riesgo Inminente: En condiciones de sequía extrema, la plaga puede comprometer el potencial productivo en cuestión de pocos días.
  • Síntomas: El característico bronceado o amarillamiento de las hojas inferiores que asciende rápidamente por el dosel.

Para mitigar las pérdidas, Bertón enfatizó dos pilares fundamentales en el manejo de esta campaña:

  1. Monitoreo Temprano y Exhaustivo: No basta con observar el cultivo desde la camioneta. Es necesario ingresar al lote y revisar el envés de las hojas, especialmente en las zonas más secas o borderas de la chacra.
  2. Estrategia Química de Precisión:
    • Residualidad: El uso de activos con buena persistencia es vital, ya que la eclosión de huevos es continua en climas secos.
    • Calidad de Aplicación: Dado que la plaga se ubica mayormente en la cara inferior de las hojas, se requiere un volumen de agua adecuado y el uso de coadyuvantes para asegurar la llegada del producto al objetivo.
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