El vocero de los manifestantes, Álvaro Rivadavia, dijo que una represa allí no es la solución al problema del abastecimiento de agua potable para la zona metropolitana.
“La cuenca de Casupá está integrando la cuenca del Santa Lucía, por lo que el agua que junta esa cuenca ya está en Aguas Corrientes, de cualquier manera va a estar ahí”, dijo Rivadavia, que agregó que “lo único que se va a hacer con esto es generar un muro que va a concentrar el agua en una zona que no es adecuada y un daño ecológico, ambiental, económico y humano”.
Rivadavia señaló que el área perjudicada afectará a entre 90 y 100 familias “pero hay una consecuencia mayor, porque la cuenca de 60.000 y pico de hectáreas va a quedar afectada en su desarrollo”.