Estrategia, tecnología y rotación ante un clima y mercado complejos

Especial para Cultivos de Verano,

escribe Lic. Leonardo Bolla

Convencidos que diversificar y planificar permite enfrentar en mejores condiciones un escenario de inestabilidad, tensiones geopolíticas y volatilidad en el precio de los granos, el sector agrícola local se lanza hacia la campaña de verano 2026/27 bajo el signo de El Niño.
De la mano de este sello, que impone un panorama desafiante por los riesgos de excesos de
precipitaciones al momento de las siembras y las futuras cosechas, la campaña se perfila con el eje en las rotaciones agrícolas, impulsada por la expansión de las opciones de girasol y maíz. En ambos casos, la tecnología y la genética de punta que acompañan los materiales presentados por las diferentes empresas a lo largo y ancho del país que permiten sumar opciones en un contexto complejo, que está lejos de admitir la mínima posibilidad de error.
En consecuencia, se avanza en el diseño de la estrategia agronómica que procura articular, junto con los cereales y oleaginosos de invierno, un impacto positivo orientado a revertir los comprometidos resultados de la zafra precedente.
En estas semanas, en las cuales el país se tiñe de amarillo y verde por la floración de la colza y el avance del trigo y la cebada, el relevamiento técnico de los productores permite identificar riesgos sanitarios, adoptar previsiones y planificar aplicaciones para mitigar el ataque de enfermedades y plagas.
La maduración del sistema agrícola, acompañada del desarrollo de tecnología y genética de punta adoptada por el agricultor local, promueve la articulación de medidas productivas orientadas a mitigar los factores climáticos adversos y compensar con rendimientos la compleja realidad de precios de los mercados exteriores. El parque de maquinaria eficiente, la amplitud de prestadores de servicios y la modernidad del sistema son los aliados principales para hacer frente a esta coyuntura.

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