El «combo fatal» que condiciona el cierre de la cosecha de soja en Uruguay

La persistente humedad, la falta de radiación solar y la constante caída de los precios internacionales configuraron un escenario adverso para el final de la zafra de soja.⁠Emiliano Uribe, ingeniero agrónomo y director de la consultora agrícola Cuatro Hojas, analizó el impacto económico y operativo de estas variables sobre los márgenes de los productores locales.

El avance de la cosecha en el tramo final de la campaña agrícola experimentó interrupciones logísticas generalizadas. Las jornadas caracterizadas por neblinas prolongadas, lluvias ligeras pero recurrentes y una baja luminosidad impidieron el secado natural de las plantas en el campo.

Como consecuencia directa, los granos ingresaron a las plantas de acopio con niveles de humedad superiores a los estándares comerciales. Esta situación forzó el uso masivo de plantas de secado artificial, incrementando los costos fletes y las tarifas de acondicionamiento de la mercadería.

Al panorama productivo se le sumó un frente financiero complejo debido a la debilidad de las cotizaciones en el mercado de Chicago. La sobreoferta global arrastró los valores locales del grano hacia la franja de los US$ 380 a US$ 400 por tonelada, un rango de precios ajustado frente a la estructura de costos de producción vigentes en Uruguay.

Según el análisis técnico, la combinación de menores ingresos brutos por tonelada junto a los sobrecostos de secado recortó drásticamente la rentabilidad neta proyectada al inicio del ciclo productivo.

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