Juan Andrés Rodriguez, técnico de grupo Macció
La falta de precipitaciones regulares durante el mes de enero ha comenzado a pasar factura a los cultivos de verano en el litoral uruguayo. Tras un inicio de campaña con buenas expectativas, el persistente déficit hídrico ha provocado un marcado estrés en las plantas, lo que ya se traduce en proyecciones de una caída en los rendimientos potenciales para la zafra 2025/2026.
Informes técnicos del sector indican que, aunque algunas zonas del norte mantienen condiciones aceptables, en el litoral oeste se observan situaciones críticas con rendimientos previstos que podrían oscilar significativamente entre los 1.500 y los 3.500 kg por hectárea, dependiendo del manejo y la suerte de las lluvias puntuales.
Los cultivos de soja de primera son los más afectados por haber atravesado su etapa crítica de definición de rendimiento bajo condiciones de altas temperaturas y escasa humedad. En contraste, las sojas de segunda o tardías mantienen una ventana de recuperación si las lluvias anunciadas para mediados de febrero se consolidan.
La Unión de Obtentores Vegetales (Urupov) reportó que el área de siembra para esta zafra ya había experimentado una caída del 10%, ubicándose en aproximadamente 1,25 millones de hectáreas, debido a la cautela de los productores ante el escenario climático.