Los vaivenes de la soja imponen un escenario de alta volatilidad para la nueva campaña

Agustín Gleier, analista de Zafras & Mercados

El mercado agrícola internacional atraviesa un momento de marcado suspenso y comportamientos divergentes. En las últimas ruedas de la Bolsa de Chicago y las principales plazas locales, la soja ha vuelto a quedar en el centro de la escena debido a constantes vaivenes en su cotización. Factores climatológicos, la presión estacional por el ingreso de la cosecha norteamericana y los movimientos especulativos de los fondos de inversión actúan como los principales motores de esta inestabilidad.

A nivel global, la posición de soja para enero cotiza en torno a los US$ 478,0 por tonelada, mostrando retrocesos recientes debido al incremento de las existencias estadounidenses reportadas por el USDA. No obstante, el mediano plazo ofrece una mirada diferente: tras tocar mínimos preocupantes en meses anteriores, las posiciones de la nueva zafra mostraron una firme recuperación hasta estabilizarse en el eje de los US$ 365 por tonelada para los contratos a cosecha (con referencias regionales en mercados como el uruguayo rondando los US$ 450 por tonelada para la exportación).

Los agricultores de EE.UU. avanzan a paso firme en su recolección y la molienda local ha mostrado caídas técnicas. Además, la demanda sigue fuertemente concentrada, donde China absorbe cerca del 75% de los embarques globales. Cualquier moderación en sus compras frena los impulsos alcistas.

En contraste, el trigo registró un salto notable cotizando en US$ 250,9 la tonelada en Chicago gracias a licitaciones internacionales clave (como la de Arabia Saudita). El maíz, por su parte, logró estabilizarse en el eje de los US$ 197,7 tras absorber el impacto de los altos stocks en el hemisferio norte.

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