En un escenario agrícola complejo y con márgenes ajustados para los cereales de invierno, el equipo de la consultora Cuatro Hojas —liderado por Emiliano Uribe— destacó que la optimización de los resultados productivos es la principal herramienta para mitigar los costos de producción actuales. Tras los monitoreos realizados en las chacras del litoral oeste y la zona núcleo, el foco está puesto de forma rigurosa en el estatus sanitario de los cultivos de trigo y cebada.
Mientras que las plantaciones de colza muestran una franca mejoría en su estado general, las de cereales se siguen con especial atención. Las condiciones ambientales de alta humedad relativa y temperaturas templadas han encendido las alarmas por la aparición y avance de patógenos foliares.
Se destacan las manchas foliares: Enfermedades como la mancha amarilla en trigo y la mancha en red en cebada vienen ganando terreno desde los estratos inferiores de las plantas hacia arriba, impulsadas por el salpicado de las lluvias. Se alerta sobre la presencia de cepas con resistencia adquirida a ciertas estrobilurinas y ciproconazol.
Monitoreos tempranos detectaron focos de roya estriada o amarilla y roya anaranjada, patógenos de alta tasa de replicación que exigen intervenciones preventivas en cultivares susceptibles.
Con los cultivos alcanzando etapas críticas como la hoja bandera y la floración, el monitoreo del clima es vital, ya que la combinación de lluvias concurrentes y humedad en la espiga puede gatillar infecciones severas.