En diálogo con Leonardo Bolla para Radio Rural, Jesús Cruz, director de la revista especializada Eurocarne, analizó las profundas reconfiguraciones en el comercio internacional de proteína vacuna y el impacto de estas dinámicas en los países proveedores del Cono Sur.
Uno de los puntos centrales expuestos por el analista español es el endurecimiento de las normativas de la Unión Europea (UE). A través de exigencias sanitarias más severas y exigentes regulaciones sobre la trazabilidad y la deforestación ambiental, el bloque comunitario ha limitado significativamente la entrada de carne bovina proveniente de Brasil.
Esta exclusión de volúmenes brasileños del circuito europeo genera un «efecto dominó»: la potencia cárnica sudamericana se ve obligada a reorientar masivamente sus saldos exportables hacia otros destinos, alterando la competencia en terceros mercados.
Paralelamente, el comportamiento de Estados Unidos se consolida como uno de los principales sostenes de la demanda global. Atravesado por una fase de retención e históricas bajas en su rodeo vacuno, el país norteamericano ha visto reducida su oferta interna, pasando de ser un fuerte competidor a posicionarse como un voraz importador de carne.
EE. UU. está absorbiendo importantes volúmenes de carne para la industria procesadora y el consumo directo, beneficiando a proveedores con acceso cuotificado o ventajas arancelarias, y compitiendo fuertemente con la demanda asiática. (En la foto, el primero desde la izquierda)
