Las gremiales del sector cárnico uruguayo manifestaron una profunda sorpresa y malestar ante el planteo realizado por el presidente Yamandú Orsi a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de cederle parte del excedente de la cuota de carne que Uruguay exporta a China.
De la misma forma, reaccionaron desde la oposición, entre otros, el sector Sebastián da Silva del partido Nacional. Diversos referentes de la cadena productiva e industrial calificaron la medida como difícil de instrumentar en la práctica.
Asimismo, evaluaron que el sorpresivo anuncio responde a una estrategia puramente política en el marco de la campaña previa a las elecciones presidenciales de Brasil.Complejidad técnica y falta de precedentes.
El sistema de cuotas (un contingente de 324.000 toneladas anuales con arancel preferencial del 12% para Uruguay) fue impuesto recientemente por China como una medida de salvaguardia para proteger a su mercado interno.
Se agrega que Uruguay no tiene la potestad jurídica de transferir de forma directa sus derechos de exportación. La decisión final recae exclusivamente sobre el Ministerio de Comercio de China, país que hasta el momento no se ha pronunciado formalmente. Al ser el primer año de vigencia de este sistema, nunca se ha realizado una reasignación de cupos entre naciones proveedoras. Aun si las autoridades chinas aprobaran el traspaso, los plazos de transporte y los trámites de embarque harían casi imposible que el beneficio sea aprovechado por el complejo cárnico brasileño antes de que finalice el año 2026.