El correcto dimensionamiento de los pívots centrales, la creciente complejidad de los beneficios tarifarios de UTE y el nuevo impacto normativo de la COMAP conformaron los ejes centrales de la jornada «Sistemas Regados», organizada por Regadores Unidos del Uruguay (RUU). La actividad analizó cómo el sector busca asegurar estabilidad productiva frente al estrés climático de los veranos.
La apertura de la jornada abordó el cálculo riguroso de las láminas diarias de diseño y operación de los sistemas hídricos. Los especialistas hicieron hincapié en que dimensionar los equipos con precisión es indispensable para cubrir los exigentes picos de evaporación estival en cultivos como maíz y soja. Se concluyó que, si bien la tecnología está disponible, la clave del éxito radica en una adecuada interpretación técnica para evitar fallas en momentos críticos.
El punto más debatido de la agenda correspondió a los costos energéticos. RUU valoró la existencia del beneficio sectorial de UTE que equipara el valor de la «hora punta» con el del «horario llano», permitiendo un funcionamiento continuo sin costos de infraestructura prohibitivos.